El Sleeve Gástrico, también conocido como manga gástrica, es una cirugía bariátrica que consiste en reducir el tamaño del estómago, aproximadamente en un 80%, transformándolo en un tubo delgado similar a un banano. La manga gástrica es un procedimiento puramente restrictivo, lo que significa que limita la cantidad de alimentos que el paciente puede ingerir antes de sentirse satisfecho, pero no afecta la absorción de nutrientes. Se realiza mediante la técnica laparoscópica, es una cirugía mínimamente invasiva, que generalmente tiene una duración de 60 a 75 minutos.
Personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor a 30.
Pacientes super obesos como paso previo a una segunda intervención.
Personas con problemas médicos graves donde no se recomienda una técnica malabsortiva.
Pacientes jóvenes (adolescentes) para evitar cirugías más agresivas.
Pacientes a los que ha fallado la banda gástrica
Deseas mejorar el contorno de tu rostro, cejas, cuello, mandíbula o glúteos.
Buscas un efecto rejuvenecedor sin cirugía.
Prefieres una alternativa menos invasiva a los procedimientos quirúrgicos tradicionales.
El Sleeve Gástrico ofrece resultados significativos en la pérdida de peso, con una reducción promedio del 60-70% del exceso de peso en los primeros 6-10 meses. Esta pérdida de peso contribuye a una mejora notable en la calidad de vida, incluyendo el control y disminución de enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2, hipertensión y apnea del sueño. Además, gracias a la manga gástrica las personas experimentan una sensación de saciedad con porciones de comida más pequeñas y una disminución en el apetito, lo que facilita que los pacientes mantengan su peso a largo plazo.
Preparación: Evaluación médica completa y asesoramiento nutricional.
Intervención quirúrgica: Se realiza bajo anestesia general, dura aproximadamente 60 minutos. Para la manga gástrica se hace uso de la técnica laparoscópica, realizando pequeñas incisiones en el abdomen.
Postoperatorio: Hospitalización generalmente de una noche, seguida de una dieta líquida durante los primeros días.
Recuperación: De forma gradual se llega a una dieta normal de pequeñas porciones. Es necesario acudir a revisiones periódicas, apoyo nutricional y psicológico en algunos casos.
Mantenimiento a largo plazo: Con el fin de conservar los buenos resultados de los pacientes se recomiendan cambios en el estilo de vida, incluyendo dieta saludable y ejercicio.
El Bypass Gástrico es una técnica quirúrgica avanzada y comúnmente utilizada para tratar la obesidad severa. En este procedimiento, el cirujano crea un pequeño estómago, reduciendo su tamaño original a uno de apenas 20 o 50 c.c. Esta reducción implica que el paciente se sentirá lleno con mucha menos comida. Además, una parte del intestino delgado se reconecta a este nuevo estómago, lo que significa que el cuerpo absorberá menos calorías y nutrientes. Este doble mecanismo, tanto restrictivo como malabsortivo, facilita una pérdida de peso significativa y mejora las condiciones de salud relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial. La cirugía se puede realizar mediante técnicas abiertas o laparoscópicas, siendo esta última menos invasiva y con un tiempo de recuperación más rápido.
Personas con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 35.
Pacientes que han fracasado con dietas, hábitos de ejercicio saludables o tratamientos menos invasivos para perder peso.
Personas con síndrome metabólico o diabetes tipo 2 e hipertensión arterial.
Pacientes que requieren una evaluación psiquiátrica o psicológica para asegurar la adherencia al tratamiento postoperatorio.
El Bypass Gástrico puede resultar en una pérdida de peso significativa, entre el 50-75% del sobrepeso, en el primer año. Esta pérdida gracias al Bypass Gástrico conlleva mejoras notables en enfermedades asociadas a la obesidad, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, apnea del sueño, asma, y reflujo gastroesofágico. Además, los pacientes experimentan mejoras en su capacidad de movimiento, resistencia física y calidad de vida en general. Es importante que los pacientes mantengan hábitos saludables postoperatorios para evitar recuperar el peso perdido.
Preparación: Evaluación médica completa, incluyendo evaluaciones psiquiátricas o psicológicas en caso de ser necesario.
Intervención: Realizada bajo anestesia general por cirugía abierta o laparoscopia. Se reduce el tamaño del estómago y se conecta a un tramo adelantado del intestino delgado.
Postoperatorio: Hospitalización de aproximadamente 1 día, seguida de una dieta líquida y luego una progresión a una dieta normal supervisada.
Recuperación y seguimiento: Cambios en el estilo de vida, incluyendo dieta equilibrada y ejercicio físico, son esenciales. Se requiere la toma de suplementos alimenticios para evitar deficiencias nutricionales.
La Cirugía Antirreflujo es una operación que ayuda a solucionar el problema de reflujo ácido, que se da cuando el ácido del estómago sube al esófago, causando ardor y molestias, se le conoce como reflujo gastroesofágico (ERGE). En esta cirugía, se hacen ajustes en la entrada del estómago para evitar que el ácido suba. Este procedimiento se realiza con anestesia y puede hacerse de diferentes formas, con pequeñas incisiones o con un tubo especial que se pasa por la boca.
Pacientes con ERGE que no responden a medicamentos o cambios en el estilo de vida.
Personas con síntomas severos de reflujo ácido, como ardor persistente en el pecho y dificultad para tragar.
Personas con complicaciones de ERGE, como esofagitis, estrechamiento del esófago o úlceras esofágicas.
Pacientes con hernia hiatal que empeora los síntomas de ERGE.
Después de esta cirugía, la mayoría de las personas sienten un gran alivio pues disminuyen los síntomas del reflujo, como el ardor en el pecho y las molestias al tragar. Esto significa que pueden comer y vivir sin las incomodidades que tenían antes. Además, esta operación ayuda a prevenir problemas más serios en el esófago que pueden surgir si el reflujo no se trata bien y a tiempo.
Preparación: Se deben realizar análisis de sangre, evaluación médica y pruebas como manometría esofágica y monitoreo del pH.
Intervención: Puede ser una cirugía abierta pero se recomienda la técnica laparoscópica. En la fundoplicatura, la parte superior del estómago se envuelve alrededor del esófago inferior para fortalecer el EEI.
Recuperación: Generalmente implica una breve estancia hospitalaria, seguida de una dieta líquida y luego una transición gradual a alimentos sólidos. Es importante resaltar que la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales en pocas semanas.
Seguimiento: Consta de visitas de control y posiblemente cambios en la dieta y el estilo de vida para optimizar los resultados de la cirugía.
La Hemicolectomía Laparoscópica es una cirugía en la que se extirpa una parte del colon (intestino grueso), específicamente la mitad derecha o izquierda. Este procedimiento se realiza bajo anestesia general y puede llevarse a cabo por medio de pequeñas incisiones en el abdomen, a través de las cuales se introduce un laparoscopio (un tubo con una cámara) y otros instrumentos quirúrgicos. La hemicolectomía derecha implica la extirpación del colon ascendente y parte del transverso, mientras que la izquierda incluye la extirpación del colon descendente, el sigma y parte del transverso.
Pacientes con cáncer de colon.
Personas con lesiones intestinales causadas por heridas.
Individuos con enfermedades intestinales inflamatorias graves que no mejoran con tratamiento médico.
Pacientes con diverticulitis.
Casos de necrosis intestinal debido a falta de aporte sanguíneo.
Después de una Hemicolectomía Laparoscópica, los pacientes suelen ver una mejora en su salud. Si la cirugía se hizo por cáncer de colon, ayuda a eliminar el tumor y, junto con otros tratamientos como la quimioterapia, puede aumentar las posibilidades de recuperación. En los casos de enfermedades inflamatorias o diverticulitis, la cirugía puede aliviar los síntomas dolorosos y mejorar la calidad de vida. La mayoría de las personas, después de recuperarse de la operación, pueden volver a sus actividades normales y sentirse mucho mejor que antes de la cirugía.
Preparación: Consta de varios exámenes como análisis de sangre, electrocardiograma, radiografía de tórax y consulta con el anestesiólogo. Se pueden requerir laxantes para vaciar el intestino antes de la cirugía.
Intervención: Se realiza por medio de varias incisiones pequeñas para la laparoscopia. Se extirpa la parte afectada del colon y se realiza una anastomosis (unión) entre las secciones restantes del intestino.
Recuperación: Generalmente implica una breve estancia hospitalaria, seguida de una dieta líquida y luego una transición gradual a alimentos sólidos. Es importante resaltar que la mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades normales en pocas semanas.
Seguimiento: Consta de visitas de control y posiblemente cambios en la dieta y el estilo de vida para optimizar los resultados de la cirugía.
La Herniorrafia Inguinal Laparoscópica es una operación por medio de la cual se arreglan las hernias en la zona de la ingle. Se hace con anestesia y mediante cortes pequeños en el abdomen. El cirujano usa una cámara especial, llamada laparoscopio, que se introduce por estos cortes para ver y reparar la hernia desde adentro. Durante la operación, se coloca una malla especial para fortalecer la zona y evitar que la hernia vuelva a aparecer. Esta técnica es una alternativa moderna a las operaciones abiertas de hernia, además suele ser menos dolorosa y permite una recuperación más rápida.
Pacientes con hernias inguinales bilaterales.
Personas con hernias inguinales o crurales recurrentes.
Deportistas de élite o pacientes laboralmente activos que requieren una reincorporación rápida a sus actividades.
No es recomendable para pacientes que no pueden tolerar la anestesia general, tienen trastornos de sangrado significativos, han tenido múltiples cirugías abdominales previas, o presentan ciertas condiciones médicas graves.
La Herniorrafia Inguinal Laparoscópica generalmente permite una recuperación temprana, permitiendo a los pacientes retomar sus actividades normales casi inmediatamente después de la cirugía. Es importante considerar que los pacientes de este procedimiento experimentan menos dolor postoperatorio en comparación con la cirugía abierta, y la técnica laparoscópica reduce el riesgo de dolor crónico y otras complicaciones. Además, la posibilidad de reparar ambas hernias inguinales en una sola operación minimiza la necesidad de futuras cirugías.
Preparación: Incluye análisis de sangre, evaluación médica, radiografía de tórax y electrocardiograma.
Cirugía: Se realizan incisiones pequeñas para introducir el laparoscopio y otros instrumentos. Se infla el abdomen con aire para mejorar la visualización y se coloca una malla sobre el defecto herniario
Recuperación: La mayoría de los pacientes pueden volver a casa el mismo día de la cirugía. El tiempo de recuperación total suele ser de una a dos semanas y poco a poco se pueden retomar las actividades normales.
Seguimiento: Se debe asistir a la visita de control postoperatoria y seguir las recomendaciones para evitar esfuerzos excesivos durante las primeras semanas después de la cirugía
La Colecistectomía Laparoscópica es una técnica quirúrgica avanzada para la extirpación de la vesícula biliar. En este procedimiento se hacen cortes pequeños en el abdomen para introducir una cámara de video y herramientas especiales, permitiendo al cirujano operar con una visión detallada del interior del abdomen. Esta técnica es muy recomendable para tratar problemas como cálculos biliares o inflamación de la vesícula que, comparada con la colecistectomía abierta, que requiere un corte grande, la laparoscópica es menos invasiva, lo que trae consigo una recuperación más rápida, menos dolor postoperatorio y un menor riesgo de infecciones.
Pacientes con cálculos biliares en la vesícula (colelitiasis).
Individuos con inflamación de la vesícula (colecistitis).
Pacientes con pólipos grandes en la vesícula.
Personas con inflamación del páncreas (pancreatitis) causada por cálculos biliares.
La Colecistectomía Laparoscópica suele aliviar el dolor y la incomodidad causados por los cálculos biliares. La mayoría de los pacientes pueden regresar a casa el mismo día de la cirugía y la recuperación completa generalmente ocurre dentro de una semana. La extirpación de la vesícula biliar no afecta significativamente la digestión en la mayoría de los pacientes, y la cirugía previene la reaparición de cálculos biliares.
Preparación: Es necesario hacer ayuno antes de la cirugía, tomar un baño la noche anterior o la mañana de la cirugía, y suspender temporalmente algunos medicamentos.
Cirugía: Se realizan incisiones pequeñas para introducir el laparoscopio y otros instrumentos. Se extrae la vesícula biliar y luego se cierran las incisiones.
Recuperación: Los pacientes suelen irse a casa el mismo día o al día siguiente de la cirugía. Se pueden retomar las actividades normales luego de una semana más o menos.
Seguimiento: : Incluye una cita de control postoperatoria y observación continua.